Cuesta de enero
¿Con qué ánimos retomamos el curso? Pues, en general, con pocos. Sube la luz, la gasolina, el transporte, el IVA, el IRPF (bueno, este no es que suba, es que se suprimen la famosa deducción de los 400 €)… todo menos los sueldos. Una encuesta de Antena 3 decía que más de la mitad de los trabajadores pensaban pedir un aumento de salario con la llegada del nuevo año. Dios los pille confesados, tal y cómo están las cosas, es difícil… pero nada es imposible.
Ahora es el momento de los consejos. Desde todos los rincones se aportan “soluciones” para sortear la tan temida cuesta de enero: que si controlar los gastos hasta él último céntimo, que si cuidado con las rebajas, que si ahorrar en agua, luz, teléfono, que si hacer una lista antes de salir… Cualquiera de ellas es una pequeña ayuda pero, con todo, no es una solución cuando las cosas están tan mal.
Por mucho que nos cueste, somos nosotros los que tenemos que pasarla. Somos nosotros los que convivimos con la realidad de nuestra economía y con las zancadillas que, día a día, nos ponen desde cualquier rincón. Puedo parecer pesimista, pero no lo soy. Por experiencia sé que nadie va a ayudarme. Por experiencia sé que si quiero que las cosas me vayan mejor tengo que ser yo quien agudice el ingenio. Debo ser yo quien impulse mi propia salida de la crisis. Si logro que las cosas mejoren para mí, indirectamente y aunque sea sólo para un entorno muy reducido (familia, amigos y mis clientes), quizás logre que también vayan mejor para otros. Es como una cadena que, poco a poco, se va haciendo más fuerte y más larga.
Hay que ser optimistas y como “la caridad bien entendida empieza por uno mismo”, seamos caritativos con nosotros y ya veremos. Os invito a poner vuestros consejos para la cuesta de enero. Quizás alguien pueda beneficiarse de vuestra experiencia. Ya sabéis como una cadena…